Quiero que mis hijos sean felices

Quiero que mis hijos sean felices

noviembre 28 | Isa Colli

¿Qué significa decir? "Quiero que mis hijos sean felices"? ¿Será que significa colocarlos en redomas, proporcionando todo lo que desean sin que hagan ningún esfuerzo?

Educar significa enseñar, podar, molestar, insistir y persistir. Más que decir sí es saber decir no. Crecer tiene sus fases y el dolor forma parte de ese proceso. Sufrir a veces es necesario, así como jugar, sonreír y estudiar. Los padres no pueden entregar a una institución de enseñanza a sus hijos mimados y llenos de manías, y creer que ella es su propiedad, así como los educadores, sus empleados.

La escuela recibe a los alumnos, y allí, su deseo no es ley. Hay reglas, como en toda la sociedad. La ciudadanía debe comenzar a ser ejercida en casa y extenderse al ambiente escolar. La tarea fundamental de los educadores es establecer una relación natural entre el ciudadano y el resto del mundo. El niño necesita saberlo cuanto antes.

Educar es preparar al sujeto para la vida, de modo que él pueda abandonar el trono donde algunas veces son colocados por los padres. La función de la escuela es destronar, ayudar a entender los dolores, las decepciones y todos los sentimientos del niño. Recordando siempre que adquirir conocimiento implica dolor. No hay crecimiento sin el abandono del cuello. Y nadie educa sin molestar, sin molestar y molestar.

La escuela no puede quedar sumisa TDAP (trastorno de déficit de atención de los padres), "Disturbio" que cada vez más afecta a nuestras familias. Lo más grave es que con el discurso "Hago todo para que mi hijo sea feliz", muchos niños viven el abandono moderno, expuestos a la tecnología (televisión, celulares y juegos) y revistas y libros, que llevan hacia dentro de las casas contravalores y la concepción de la subjetividad. La computadora también entorpece tanto como las drogas y la Internet es el trípode de la fama, de la belleza y de la riqueza. Los niños nunca tuvieron tan expuestos como hoy.

 

¿Qué hacer ante esta situación?

Todas las épocas de la historia fueron conturbadas, entonces, no sirve de aislar a los niños del mundo. Eso sería utopía y contraproducente. Dado que la educación debe basarse en la conquista de los alumnos, hay que considerar el conflicto como parte integrante de la formación del sujeto. Y, por supuesto, no habrá éxito en la formación del carácter de nuestros niños si la educación no es participativa.

Entonces, la solución al problema está en la relación entre la familia y la escuela en el proceso enseñanza-aprendizaje, pues eso es fundamental en la construcción de ciudadanos cada vez más conscientes del lugar que ocupan en la sociedad.

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